En esta nueva entrega de Mobility Leaders​, hablamos sobre las nuevas normas que la Dirección General de Tráfico (DGT) ha anunciado recientemente. Varias de ellas afectan directamente a la movilidad ciclista, muy especialmente, en el momento del adelantamiento al ciclista o pelotón. Por ello, contamos con la opinión y la valoración sobre la nueva normativa de Carlos Mazón, quien es el coordinador de movilidad de ConBici, coordinadora de asociaciones a nivel nacional.

Más seguridad en las carreteras

Las nuevas medidas que ha anunciado la Dirección General de Tráfico (DGT) “sirven para proteger a los ciclistas”, según Carlos Mazón. Así, reducir la velocidad en 20 km/h. con respecto al máximo de la vía y establecer la distancia lateral mínima de dos metros durante el adelantamiento repercute “en mayor seguridad” para el ciclista.

En cuanto a la nueva norma de reducir la velocidad, el coordinador de movilidad de ConBici la considera una “medida positiva”. El motivo es que, según argumenta, “el rebufo que genera un coche cuando te adelanta es muy grande”. Por ello, si el automóvil adelanta a menor velocidad, se favorece que el ciclista o pelotón mantenga la estabilidad.

Por otro lado, sobre el aumento de la distancia mínima, Carlos Mazón considera que se quiere ratificar “la obligación de invadir el carril opuesto”. Ya con el metro y medio no era válido adelantar en el propio carril. No obstante, al aumentar a dos metros como mínimo, se hace hincapié en que “que hay que pasar obligatoriamente al carril contrario”. De esta forma, se obliga a los conductores a “tener más preocupación a la hora del adelantamiento”, según manifiesta Mazón.

Sobre los nuevos límites de velocidad en las ciudades

Las dos medidas comentadas anteriormente, que entrarán en vigor en los próximos meses, aumentan la seguridad de los ciclistas en carretera. Unas normas que se complementan con las anunciadas anteriormente con respecto a los límites de velocidad en las ciudades.

La DGT también anunció con anterioridad la reducción de la velocidad máxima en las vías y calles municipales. En unos meses, la velocidad máxima para las vías de plataforma única será de 20 km/h.. Para las de un único carril por sentido, será de 30 km/h.. En cambio, para las vías de dos o más carriles, se mantendrá el máximo actual: 50 km/h..

Es en este último caso en el que Carlos Mazón se muestra un poco contrariado. Afirma que, desde ConBici, se echa de menos que en las vías de dos o más carriles, “se mantuviese el carril derecho a 30 km/h.”. La razón es que dicho carril es el que “mayoritariamente usan los ciclistas”.

Más seguridad… pero no se reorienta el espacio público

Cada día que pasa es más notoria la necesidad de reorientar las ciudades y el espacio público en favor de las personas. Y, aunque estas medidas favorezcan la seguridad de los llamados ‘colectivos vulnerables’, no afectan directamente a este rediseño.

Es lo que defiende Carlos Mazón. Esta nueva normativa incide en reducir “la gravedad de las consecuencias” en caso de atropello, además de evitar el porcentaje de los mismos. En cambio, no promueven “el reparto modal, ni priorizan al peatón”. Por tanto, Mazón las considera “medidas que son prácticas pero que no van a repercutir en que haya un desincentivo del uso del coche”.

Para que se produzca ese desincentivo del coche, las medidas de las que estamos hablando deben ir acompañadas de otras acciones. Por ejemplo, peatonalizar calles o crear pasos sobrelevados, entre otras. Porque “reducir la velocidad sí que aumenta la seguridad de los ciclistas pero no reduce directamente el número de coches”, manifiesta.

Tampoco se incentiva la movilidad ciclista

Igualmente, la normativa anunciada sí mejora la seguridad pero no incentiva directamente la movilidad ciclista. Son necesarias otras medidas complementarias a estas en ese sentido. Porque este tipo de medidas, según el coordinador de movilidad de ConBici, es “muy eficaz cuando ya hay un reparto modal ciclista superior al 6-8%”.

No obstante, cuando el porcentaje de usuarios de bicicletas es inferior, “hacen falta otros tipos de incentivos y medidas para que haya ese mínimo de ciclistas”. Para incentivar la movilidad ciclista, Carlos Mazón señala otro tipo de medidas. Entre ellas, menciona los carriles bici segregados, mejorar los aparcabicis, mejorar la intermodalidad, etc.

Apostar por la intermodalidad

Precisamente, esta última medida requiere de una especial atención. Según opina el coordinador de movilidad de ConBici, los desplazamientos intermodales en España están “bastante limitados”. A pesar de que en ciertos lugares “los cercanías sí permiten el transporte de bicicletas”, Mazón señala que “la tónica general es que es bastante complicado” poner en práctica la intermodalidad.

Un hecho que frena bastante el impulso a la movilidad ciclista. El motivo es que la bicicleta es un medio de transporte “muy eficaz en trayectos de entre 5 y 8 kilómetros”. Sin embargo, Carlos Mazón afirma que “a partir de los 8 kms. empieza a ser el desplazamiento demasiado largo”.

Es en estos trayectos más largos en los que se antoja como fundamental la intermodalidad. Y esta no consiste “solamente en que se pueda desplazar la bicicleta en el tren”, que también. Pero, además de ello, también se deben “disponer de aparcamientos seguros para poder realizar ese último trayecto entre la estación y el centro de trabajo, el hogar o cualquier otro destino”, según manifiesta Carlos Mazón.

Bici y transporte público, una intermodalidad clave para la movilidad ciclista

La pandemia y su influencia en la movilidad ciclista

Debido a las circunstancias sanitarias, puede suponerse que la movilidad ciclista ha vivido un impulso en estos meses. El hecho de ser un medio de transporte unipersonal y que se practica al aire libre es una de sus principales bazas. No obstante, no se asemeja esta idea con la realidad.

Carlos Mazón asegura que “sí que se ha notado un aumento de la venta de bicicletas pero sobre todo de carácter deportivo y recreativo”. En cambio, lamenta que “la bicicleta como medio de transporte sí ha crecido algo, pero no tanto como en otras ciudades europeas”.  

En esas otras ciudades, durante la pandemia “sí que se ha realizado un impulso muy grande por reordenar el espacio público, crear carriles bici, etc”. En cambio, Mazón defiende que “en España nos hemos quedado bastante rezagados en ese aspecto”.

Además, hay que lamentar también que “la mayoría de los nuevos usuarios de la bicicleta provienen del transporte público y no del coche”. Cuando, en realidad, se busca, todo lo contrario: la transición del coche privado a la movilidad sostenible. Por ello, es indispensable seguir trabajando para no dar pasos atrás y seguir avanzando en esa meta común.