Slow life: un estilo de vida relacionado con la sostenibilidad

Chica en bici por la playa disfrutando mientras ve la puesta de sol

Probablemente, tras un día largo y arduo, te hayas planteado el ritmo de vida que llevas. Es normal, cada vez vivimos de forma más acelerada y frenética. Ante esto, ha surgido un concepto que pretende mejorar la calidad de vida apelando a lo tradicional, local y natural. ¿Conoces el término ‘slow life’?

Además, esta filosofía se aplica a distintos ámbitos de nuestra vida diaria. También a nuestra forma de desplazarnos, lo que podemos denominar como ‘slow mobility’. Este concepto de lo slow guarda mucha relación con la movilidad sostenible y eficiente.

¿Qué es el ‘slow life’?

Este concepto surge como respuesta al estilo de vida que se suele llevar en las grandes ciudades. Una parte importante de la sociedad ha llegado a unos niveles de estrés muy elevados derivados del ritmo diario tan acelerado. El trabajo, los atascos, el consumo, las responsabilidades… Todo suma.

El estilo de vida denominado ‘slow life’ se opone al estrés cada vez más generalizado en las ciudades y ofrece alternativas. Su traducción al español podría ser “movimiento lento” o “vida lenta”, toda una declaración de intenciones.

El slow life fue fundado por Carlo Petrini en Italia a finales de los 80 del siglo pasado. Pero pronto comenzó a expandirse por todo el mundo, incluido nuestro país. Su objetivo principal es recuperar y preservar lo natural y tradicional.

Diferentes ámbitos de slow life

Dentro del amplio concepto del ‘movimiento lento’, encontramos su aplicación en diferentes campos. El primero que podemos mencionar es el slow food, que se aplica al ámbito de la alimentación. Precisamente, este fue el origen del slow life.

La organización global Slow Food, en su página web, explica las claves de este estilo de alimentación. Consiste en que los alimentos que se ingieren sean sostenibles. Estos han de ser de temporada y locales, de manera que su producción, recolección y distribución no perjudiquen a animales o personas ni contaminen el medio ambiente.

Otros ámbitos a los que se aplica pueden ser el slow fashion (ropa), al turismo y a las ciudades. Las slow cities o CittaSlow son aquellas que pretenden mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos a través de este estilo de vida.

En cuanto a las Slow Cities, estas suelen ser municipios con una población no muy numerosa. Estas localidades emprenden políticas medioambientales, combinan las nuevas tecnologías con la tradición y se toman medidas en cuanto a la movilidad.

El movimiento slow life también tiene en cuenta la slow mobility, como desplazarse a pie

La ‘slow mobility’

Las slow cities suelen tener una característica en común que es esencial para este estilo de vida. La mayoría cuentan con centros históricos peatonales, por lo que no sufren el tráfico y sus consecuencias.

Y es que este concepto del que estamos hablando está muy relacionado también con la movilidad. La idea de slow life se puede aplicar a casi cualquier ámbito de nuestra vida cotidiana, incluidos nuestros desplazamientos. Si queremos llevar un estilo de vida más pausado y con menos estrés, poniendo en valor lo natural y sin dañar el planeta, es imprescindible apostar por la movilidad sostenible.

Por tanto, dentro de este concepto, podemos hacer hincapié en la slow mobility. Esta es aquella que aplica estos fundamentos a la movilidad en las ciudades. Aunque es complicado que una ciudad mayor de 50.000 habitantes pueda ser una slow city al completo, sí que puede emprender medidas en este sentido.

Sin duda, un bloque importante de estas acciones debería ir dirigido a fomentar la movilidad sostenible. En muchas ocasiones, conducir puede ser una fuente de estrés: atascos, tráfico, prisas, contaminación, ruido…

Por ello, en lugar de utilizar el coche privado, la slow mobility defiende la movilidad activa y sostenible. Pasear, ir en bicicleta o en transporte público, por ejemplo, ayudan a reducir el estrés. Además, conectas con tu entorno, reduces las emisiones de CO2 derivadas de tu desplazamiento y disfrutas más del mismo.

Los municipios ‘slow’ en España

Este movimiento, que se ha extendido por todo el mundo, ha llegado también a España. En nuestro país, ya son diez los municipios que se consideran Cittaslow. En su página web (https://www.cittaslow.es/) encontramos la clave de la vida de estos pueblos.

En primer lugar, cabe destacar que apuestan por un turismo responsable y sostenible. Así, se garantiza un bajo impacto sobre el medio ambiente derivado de la actividad turística. También se ofrece una alimentación basada en la slow food y se hace pedagogía sobre los valores de las Cittaslow.

Además, optan por una planificación urbana eficiente, por las peatonalizaciones de las vías céntricas y los comercios locales en lugar de las grandes superficies.

Estas son las diez localidades españolas con filosofía slow:

1. Balmaseda (Vizacaya, País Vasco)

2. Begur (Girona, Cataluña)

3. Begues (Barcelona Cataluña)

4. Bubión (Granada, Andalucía)

5. La Orotava (Santa Cruz de Tenerife, Canarias)

6. Lekeitio (Vizacaya, País Vasco)

7. Morella (Castellón, Valencia)

8. Mungia (Vizacaya, País Vasco)

9. Pals (Girona, Cataluña)

10. Rubielos de Mora (Teruel, Aragón)

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