¿Puede la bicicleta eléctrica circular por el carril bici?

Bicicleta eléctrica parada en un jardín verde

Los datos y estadísticas reflejan un aumento importante en la adquisición de las bicicletas eléctricas durante los últimos años. Ante esta tendencia, surgen varias cuestiones. Por ejemplo: ¿es, a ojos de la legislación, una bicicleta? ¿Se incluyen las bicis eléctricas en una categoría distinta de vehículos? Damos respuesta a estas preguntas.

Además, en este artículo también abordamos las ventajas que explican el aumento de las ventas y de los usuarios que las utilizan. ¿Las conocías todas?

¿Es una bici eléctrica una bicicleta u otra cosa?

Una bicicleta eléctrica es, prácticamente, idéntica a una bici tradicional en apariencia. No obstante, incluye un motor eléctrico que asiste al usuario en el pedaleo. Un factor diferencial que, como a continuación explicaremos, puede suponer importantes beneficios.

La primera pregunta, aunque parezca intrascendente, entraña cuestiones importantes. ¿Es una bicicleta eléctrica una bicicleta? Y es clave por cuestiones como el ámbito legislativo. Más teniendo en cuenta, por ejemplo, la reciente regulación de los vehículos de movilidad personal (VMP).

¿Son las eléctricas bicicletas o, en cambio, se debería incluir en otras categorías como VMP? Pues la respuesta es que son bicicletas y que tienen los mismos derechos y restricciones, pero siempre y cuando cumplan con una serie de requisitos.

Requisitos para ser consideras bicicletas

Para referirnos a las bicicletas eléctricas, también se les puede incluir el término “con pedaleo asistido”. Y es que ahí está la clave. Según la DGT, para que sea considerada bicicleta, esta ha de tener un motor eléctrico que asista el pedaleo. Es decir, para que el motor comience a funcionar, el usuario ha de estar pedaleando, ya sea en mayor o menor medida.

Por tanto, el motor nunca sustituye al pedaleo, sino que lo complementa. Por otro lado, el motor eléctrico que asista al pedaleo de la bici no puede superar los 250W. Igualmente, tampoco puede sobrepasar los 25 km/h. En caso de que el usuario supere dicho límite de velocidad con su propio pedaleo, el motor debe dejar de asistir.

Según la DGT, en caso de no cumplir con alguna de estas condiciones, el vehículo en cuestión no sería una bicicleta eléctrica. Pasaría a ser considerado como un vehículo a motor, y dentro de esta categoría, habría que ver si es ciclomotor o incluso superior.

En cambio, siempre que las cumpla, la bici eléctrica cumple la misma normativa que las bicicletas tradicionales. Por poner un ejemplo, un usuario de bici eléctrica sí tiene derecho a circular por el carril bici.

Principal ventaja frente a una bici tradicional

Las bicis eléctricas cuentan con varias ventajas. Entre ellas, destaca una por encima del resto y de la que hemos hablado: la asistencia al pedaleo. Esta opción le infiere a este tipo de bicis importantes beneficios.

Sobre todo, estos vehículos pueden ser realmente útiles para aquellas personas que no estén acostumbradas al ejercicio físico y quieran iniciarse. Aunque es cierto que no es necesaria una gran condición física para empezar a pedalear, puede ocurrir que algunos usuarios encuentren más dificultades. En estos casos, la asistencia al pedaleo es una útil opción.

Pero también las bicicletas eléctricas constituyen una posibilidad a tener muy en cuenta para los que llevan más tiempo pedaleando. Especialmente, cuando los trayectos habituales que se realicen sean bastante largos o presenten numerosas y pronunciadas cuestas.

Los beneficios de la bicicleta eléctrica

Pero esta mayor comodidad y ayuda, sobre todo para los trayectos más arduos, no es su única ventaja. La bicicleta eléctrica presenta numerosos beneficios más. Por ejemplo, al igual que la bicicleta tradicional, es un medio de transporte sostenible, que no emite gases contaminantes.

Por otro lado, el consumo es muy bajo. Apenas cuesta unos cuantos céntimos (10, 15 o 20 como mucho) recargar la batería. De esta forma, al año supondrá para tu bolsillo un gasto no superior a 20-25 euros de media. Esta cantidad, por ejemplo, es lo que puedes gastar al repostar una sola vez tu coche –y no llenarías el tanque-.

La bicicleta eléctrica es un medio de transporte sostenible

Algunos aspectos a tener en cuenta

También hay que estar pendiente de otras cuestiones que quizás no sean tan positivas. Por ejemplo, la autonomía con la que cuenta el motor eléctrico. Dicha autonomía depende mucho del modelo y de otras variantes. No obstante, lo que es común a todas las bicis eléctricas es que tienes que estar atento para poder cargarlas.

Es probable que si el trayecto no es extremadamente lejano, te dure la batería. Pero si no la recargas todos los días, puedes llevarte la sorpresa de que más tarde o temprano se agote en pleno trayecto. El problema es que aún no existen los suficientes puntos de recarga en nuestro país. Por ello, es aconsejable asegurarse antes de salir que el nivel de carga de la batería es suficiente para la distancia de nuestro trayecto.

Además, otra de las cuestiones sobre las que hay que poner atención tiene que ver con el medio ambiente. Aunque la bici eléctrica no sea contaminante, su batería –cuando deje de funcionar- sí puede serlo. Por ello, hemos de asegurarnos que cuando deje de ser útil, la batería acabe en el punto limpio más cercano. Así evitaremos un impacto medioambiental innecesario.

Cómo fomentar el uso de la bici eléctrica en la empresa

En primer lugar, podemos señalar medidas que incentivan la movilidad ciclista en general. Por ejemplo, que el carril bici conecte con el lugar de trabajo, que la empresa ofrezca incentivos, que cuente con vestuarios y aparcamientos para la bici, etc.

Pero, además, las bicis eléctricas presentan ciertas particularidades con respecto a las tradicionales que han de ser atendidas. La empresa debe asegurar, ya sea mediante un punto de recarga específico o a través de la recarga convencional, que los usuarios puedan recargar sus baterías.

Por otro lado, si el aparcamiento para bicis no es privado o si el empleado así lo desea, es oportuno que se le ofrezca unas taquillas. Además del sillín o el casco, es probable que el usuario también quiera resguardar la batería de su bici. Por ello, la capacidad de la taquilla en cuestión debe escogerse pensando en que quepa dicha batería.

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One Comment

  1. Álex García Reply

    Me interesa mucho el tema de las bicicletas eléctricas y sus beneficios, pero también me preocupa el impacto ambiental de su producción y su uso. ¿Hay estudios o datos que comparen el impacto ambiental de una bicicleta eléctrica con el de una bicicleta tradicional en su ciclo de vida completo, desde la producción hasta el desecho? ¿Qué medidas se están tomando para reducir el impacto ambiental de las e-bikes y promover su uso sostenible?

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