El papel de la bicicleta en la II Guerra Mundial

Millones de ciudadanos utilizan la bicicleta a diario para desplazarse a estudiar o trabajar, dar un paseo, hacer deporte, etc. Es un vehículo de transporte sostenible e incluso de ocio para muchos. Pero, ¿sabías que hace casi 80 años se utilizó en plena Segunda Guerra Mundial? Descubre la historia de los soldados británicos que saltaron en paracaídas con una bici plegable con ellos.

Día D: El desembarco de Normandía

En numerosas ocasiones, las guerras son las causantes de la creatividad del ser humano en cuanto al desarrollo de las tecnologías y la adaptación de herramientas ya existentes para nuevos fines militares. Por ejemplo, tecnologías y objetos que usamos diariamente, como pueden ser internet, la cinta adhesiva o el microondas tienen un origen militar. Si bien el nacimiento de algunos de estos inventos no es estrictamente militar, sí que se popularizaron debido a su ventajas en la guerra, como es el caso del bolígrafo.

Entre todos los ejemplos históricos, uno de los que más puede llegar a sorprender es el uso que se le dio a la bicicleta durante la Segunda Guerra Mundial. En especial, este vehículo jugó un papel considerable en el conocido como Día D, que fue la jornada en la que las tropas aliadas desembarcaron en Normandía. El seis de junio de 1944, durante la operación llamada en clave como ‘Overlord’, los paracaidistas británicos se lanzaron desde los aviones con bicicletas plegables.

Saltar en paracaídas con una bici bajo el brazo

De esta forma, con una bicicleta de más de diez kilos y medio unida su cuerpo, estos soldados británicos pisaron el suelo perteneciente al frente alemán. Se pensó que dotar a los paracaidistas con bicicletas conllevaría una ventaja estratégica, aunque no ha de ser nada cómodo saltar en paracaídas con ella. Salvando este primer escollo, la bicicleta les resultaría muy útil en tierra firme.

Con ella, podían recorrer largas distancias rápidamente en silencio y no ser detectados. Una vez en tierra, los paracaidistas desplegaban sus bicicletas y sujetaban sus armas a los soportes de su vehículo, listos para entrar en combate. Sin embargo, cuando este transporte ya cumplía su función, podía llegar a ser molesto para los soldados, ya que suponía una carga más. Por ello, muchos combatientes decidían abandonarla en cualquier lugar. No obstante, también existen fotos que muestran que más de un soldado se negaba a abandonar su bicicleta y se ven transportadas en los tanques y los jeeps.

El interés militar en la bicicleta

El modelo de bicicleta destinado para la Segunda Guerra Mundial era el Airborne Folding Paratrooper Bicycle. De este modelo se hicieron más de 60.000 unidades entre el periodo de 1942 y 1945. Estas bicicletas se usaron, sobre todo por parte de británicos y canadienses, en el Día D pero también en la batalla de Arnhem. Aunque el interés militar por usar este vehículo de dos ruedas se remonta a varias décadas atrás, fue en este momento cuando se comenzaron a usar para las guerras de forma más notoria.

Las bicicletas fueron un medio de transporte no solamente utilizado por los paracaidistas sino también por los soldados de la 9º Brigada de Infantería Canadiense que desembarcaron ya directamente montados en ella. Aparte de británicos y canadienses, los japoneses también se apropiaron del uso de la bicicleta en la guerra avanzando enormes distancias en Malasia y transportando en ellas pesadas cargas.

fomentar el uso de la bicicleta en la empresa

Como se afirmaba antes, ya se empleó con anterioridad a la Segunda Guerra Mundial este vehículo en las guerras. En concreto, el 25 Cuerpo de Infantería Ciclista norteamericano utilizó la bicicleta en 1890. También la usaron los alemanes en la conquista de Polonia en 1939. Ya más recientemente, el Regimiento Ciclista Suizo hizo lo propio hasta 2001.

En la actualidad, muchas de estas bicicletas históricas abandonadas en los campos de batallas de Francia y Noruega se pueden visitar en museos o en colecciones privadas. Ojalá que este uso militar quede limitado al plano de la historia, señal de que en la actualidad no sufrimos más guerras. Que las bicicletas sigan utilizándose para desplazamientos y ocio y no para contribuir al enfrentamiento.

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