La cultura corporativa, la esencia de las empresas

Las empresas y organizaciones son entidades que tienen una identidad, una filosofía, una idiosincrasia. Es lo que se conoce como la cultura corporativa o cultura organizacional. Esta existe a pesar de que la empresa en cuestión la defina en mayor o menor grado, se preocupe más o menos por ella.

Lo ideal es que la cultura corporativa esté bien definida tanto para nuestros trabajadores como para los clientes y la sociedad en general. A través de ella podemos llegar a mejorar los resultados de nuestra empresa. Uno de los elementos claves para conseguirlo y que depende en una considerable medida de la cultura organizacional es la motivación de los empleados.

Definición de cultura corporativa

El punto de partida debe ser explicar en qué consiste la cultura corporativa o cultura organizacional. En pocas palabras, se puede decir que este concepto hace referencia a la identidad de una empresa, su idiosincrasia, aquello que la diferencia de las demás. Sobre esto trata Javier Díaz en la página web Emprendices en un artículo dedicado al asunto. Según Díaz, la cultura corporativa es el conjunto de actitudes, hábitos, creencias, valores e interacciones del equipo humano de la empresa y su gestión de las transacciones comerciales.

Es decir, hablamos de los elementos que identifican a la organización y el modo de funcionar de la misma. Así lo afirma Jaap Boonstra en su artículo El significado de las culturas en las organizaciones para la revista Harvard Deusto. Boonstra asegura que la cultura corporativa se refiere a las características más arraigadas de la empresa entendida esta como una comunidad laboral.

Trabajador escribe y analiza informe

Tener definido los valores en los manuales y estatutos de la empresa hace que se definan las estrategias a seguir para alcanzar los objetivos empresariales. En definitiva, se trata de tener asimilada la propia cultura organizacional. De esta forma, nos aseguramos de que todos los trabajadores caminen en la misma dirección y sepan cómo actuar para lograr las metas comunes. Por tanto, tiene una importante función, sobre todo, cuando se incorpora un nuevo miembro a la empresa. Porque la cultura corporativa le muestra la forma en la que debe actuar durante el ejercicio de su actividad laboral.

Factores internos de la cultura organizacional

Una empresa no define su idiosincrasia e identidad de la noche a la mañana. Es necesario un proceso complejo en el que influyen una gran cantidad de elementos. Por tanto, en la definición y construcción de la cultura corporativa, intervienen numerosos factores que afectan en menor o mayor grado.

En un artículo al respecto publicado en la web EcuRed, se enumeran una gran parte de estos factores que intervienen. En primer lugar, hemos de remontarnos a sus orígenes. Los fundadores de la empresa son los primeros que la dotan de identidad. Estos fueron quienes asentaron los valores y objetivos con los que la compañía nació. A partir de ahí, influye el recorrido histórico y los diferentes caminos y decisiones que ha tomado la organización durante su existencia.

Los valores son otro de los factores que pueden ir variando más o menos a lo largo de la vida de la empresa. No obstante, siempre hay ciertos elementos que permanecen estables. Estos constituyen la reflexión ética y moral, la forma en la que se deben conseguir los objetivos, siguiendo para ello estos valores. Por otro lado, encontramos las normas, que pueden ser entendidas como la regulación en la práctica de estos valores. Las costumbres y hábitos de las empresas, que no tiene por qué estar regulado como las normas y valores pero que también influyen. Los símbolos, lemas, logotipos, etc. que reflejan la identidad de la empresa.

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Factores externos de la cultura corporativa

Pero la cultura organizacional no solo está en manos de la propia empresa. También se ve afectada por otros factores externos a ella y que pertenecen a su entorno y contexto. En el blog Resulta2, en un artículo sobre los factores que influyen en la cultura corporativa, se mencionan algunos externos. Entre ellos, destacan la legislación, el mercado en el que se desenvuelve la empresa y sus características o la cultura y los valores de la sociedad.

Es decir, debemos tener en cuenta que hay factores que la empresa puede manejar y diseñar a su gusto a la hora de construir su cultura organizacional, pero que a su vez hay otros factores externos que le vienen dados y que no puede controlar del todo.

Influencia en la motivación

Una de las funciones que tiene la cultura corporativa y que se señala en el artículo anteriormente mencionado de EcuRed es la función motivadora. La cultura organizacional define una serie de valores que la empresa y sus trabajadores asumen como propios. Estos valores que comparten todos los integrantes de la organización hacen que estos cooperen entre sí, refuerzan el sentido de pertenencia y el compromiso de los trabajadores con la propia empresa y con sus objetivos. Es decir, los valores que comparten entre sí y que forman parte de la cultura corporativa favorecen la motivación, un aspecto esencial en el buen funcionamiento de cualquier empresa.

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Las herramientas para incentivar la motivación a través de la cultura corporativa pueden dividirse, según explica Daniela Casas en el blog de Acsendo, en tres grandes bloques. La primera de las técnicas a las que hace referencia es los incentivos, ya sean monetarios o de otro tipo como reconocimientos, que refuerzan la persecución del objetivo empresarial. En segundo lugar, nos encontramos los valores, de los que hablábamos en el párrafo anterior, cuya función es definir cómo se alcanzan los objetivos. Los valores organizacionales definen los medios para lograr estas metas y deben conectar con los valores de los trabajadores para que les motiven. Y por último, señala Casas que a través de la construcción de la propia cultura corporativa se fomenta la motivación ya que se diseña para aprovechar mejor el talento.

Por tanto, desde la cultura organizacional se pueden emplear técnicas y estrategias que favorezcan la motivación de nuestros empleados. De esta forma, conseguimos que toda la plantilla que forma nuestra empresa se sienta motivada para la consecución de los objetivos comunes, lo que redunda en una mayor productividad y en unos mejores resultados.

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