La importancia de las 3R: reducir, reciclar y reutilizar

Operario desmonta CPU de ordenador de sobremesa

Nuestra sociedad se puede definir como una sociedad de consumo descontrolado y exagerado. Para remediarlo, podemos poner en marcha la regla de las 3R: reducir, reciclar y reutilizar. Aunque en la actualidad ha derivado en las siete erres.

Nuestra economía es una economía lineal cuyo último escalón, en la mayoría de los casos, es desechar el producto. Esto genera unos ritmos y niveles de producción y consumo que traen consigo un impacto muy perjudicial sobre el medio ambiente. Ante esta realidad, tanto empresas como administraciones y ciudadanía debemos unir esfuerzos. El objetivo debe ser realizar un consumo más responsable y respetuoso.

Impacto medioambiental del consumo

Los problemas relacionados con el medio ambiente tienen su origen en múltiples factores y situaciones. No obstante, una gran parte de este problema está derivada de la actividad humana. Así lo advierte Facua, en un artículo publicado en su página web bajo el título Consumidor responsable, mundo sostenible. Se afirma que el problema medioambiental se sustenta en tres patas: la superpoblación, el consumo y la tecnología.

En el caso del consumo, su impacto medioambiental es muy considerable. Así lo recoge el artículo titulado La sociedad de consumo y su impacto ambiental en el planeta y publicado en la web Sostenibilidad.com. Según dicho artículo, el consumo excesivo de una parte de la población deriva en un “déficit de recursos”.

Pero no es este el único impacto sobre el medio ambiente que se señala, sino que hay más. En dicho artículo, se mencionan otras prácticas negativas derivadas del consumo. Entre ellas, destacan la producción de materias primas muy contaminantes, la alteración de la capacidad de regeneración de ciertos recursos o la deslocalización de la producción a otros países en vías de desarrollo, entre otros problemas.

Arreglar objetos para su reutilización pertenece a las 3R:  reducir, reciclar y reutilizar

Las 3 R: reducir, reciclar y reutilizar

Nuestra sociedad se caracteriza por un consumo excesivo y desmedido. Para contrarrestarlo, podemos poner en práctica lo que se conoce como la regla de las 3R : reducir, reciclar y reutilizar. A través de estas tres acciones, lograremos encaminar nuestro consumo a unos hábitos más sostenibles y respetuosos con el medio ambiente. En el artículo de Ecoembes publicado en su web, se explica en qué consiste cada una de las 3R.

Seguro que la primera, la de reciclar, es la que más nos suene ya que una parte considerable de las campañas se dirigen a esta acción. Consiste en separar los residuos que generamos y tirarlos en su correspondiente contenedor. De esta forma, se pueden utilizar estos residuos para fabricar nuevos productos. Esto último guarda mucha relación con otra de las 3R: reutilizar. Consiste en darle una segunda vida a un objeto en vez de tirarlo o desecharlo. Quizás, el producto en cuestión ya no sirva para lo que se adquirió, pero podemos buscar la forma de atribuirle otra función y alargar así su vida útil. Y, por último, la tercera erre de esta regla, reducir. Se trata de no consumir tanto, de buscar la forma para no tener que estar constantemente adquiriendo nuevos productos.

Estas acciones configuran la tradicional regla de las 3R: reducir, reciclar y reutilizar, que fomentan la economía circular en detrimento de la habitual economía lineal. En nuestros días, han surgido otras cuatro erres que complementan a las tradicionales. Según el artículo de Ecoembes anteriormente mencionado, a reciclar, reutilizar y reducir hay que añadir rediseñar, reparar, renovar y recuperar para así obtener la regla de las 7 erres. Con estas acciones, lograremos que nuestros hábitos de consumo tengan un menor impacto negativo medioambiental y que sean más sostenibles.

Medidas encaminadas a las 3R: reducir, reciclar, y reutilizar

Evitar las malas prácticas

Además de emprender estas buenas acciones, podemos tratar de evitar las malas prácticas. Estas son acciones que van en contra de los objetivos de las erres ecológicas. Por ejemplo, podemos mencionar algunas de ellas como tirar todos los residuos sin separar a un mismo contenedor o usar bolsas de plástico en vez de bolsas de papel y de tela.

Estas son prácticas diarias, que se dan tanto en hogares como en oficinas y empresas, que contribuyen enormemente al medio ambiente a pesar de que puedan parecer pequeños gestos. Por otro lado, encontramos también acciones de mayor envergadura que suelen ser propias del sector empresarial. Algunas de estas acciones que más impacto medioambiental causan ya las hemos tratado en otros artículos. Por ejemplo, las emisiones de gases de efecto invernadero.

La obsolescencia programada, una amenaza

En relación con el consumo y las 3R, podemos señalar una práctica empresarial negativa: la obsolescencia programada. En la página web Economipedia, Andrés Sevilla explica en un artículo sobre este asunto lo que es la obsolescencia programada. Se puede definir como “la programación de la vida útil de un producto” a consciencia para que deje de ser útil pasado un tiempo determinado.

Según afirma Sevilla en dicho artículo, el objetivo de esta práctica es incentivar un mayor consumo. Que el cliente se vea obligado a comprar un mismo producto varias veces. Una práctica nada recomendable –aunque es habitual- por dos motivos. Primero, porque la obsolescencia programada es completamente contraria a nuestra RSC. Y, en segundo lugar, porque en los últimos años se está persiguiendo judicialmente.

Por tanto, debemos evitar realizar estas malas prácticas y ejercer las prácticas responsables de consumo para así reducir el impacto medioambiental. Unas medidas que son valiosas por dos motivos: por sus beneficios en sí mismas y porque nuestros empleados, al ver el ejemplo de la oficina, las adoptarán en sus respectivos hogares. Entre todos, podemos colaborar a que las 3R: reducir, reutilizar y reciclar se impongan sobre el consumo desmedido.

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